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Ragnarök, el ocaso de los Dioses

Ragnarök, el Juicio de las Potencias, el Fin del Mundo, el Crepúsculo de los Dioses o el Ocaso de los Dioses, es el equivalente al Apocalipsis cristiano. Lo que hace único al Ragnarök como historia apocalíptica, es que los Dioses ya saben a través de la profecía lo que va a suceder: qué avisará de la llegada del acontecimiento, quién será asesinado por quién, e incluso que ni ellos mismos podrán evitar ese destino final.

El Ragnarök se anuncia con una serie de catástrofes naturales que sacuden el mundo. Entre ellas, un horrible y crudo invierno que durará tres largos años, sin verano de por medio. Excitado por lo que se avecina, el encadenado lobo Fenrir, hijo de Loki, encontrará las fuerzas necesarias para sacudir y romper las cadenas invisibles que hasta entonces lo sujetaban. Después de una persecución perpetua, el lobo Sköll y su hermano Hati finalmente devorarán a la diosa Sól y a su hermano Máni, respectivamente. Las estrellas desaparecerán de los cielos, sumiendo la tierra en la oscuridad.

Eggthér, el vigilante de los Jotuns, se sentará en su tumba y rasgará su arpa, sonriendo severamente. El gallo rojo Fjalar cantará a los gigantes y el gallo de oro Gullinkambi cantará a los Dioses. Un tercer gallo, de color rojo óxido, levantará a los muertos en Hel.

Mientras tanto, Heimdall, siendo el primero de los Dioses que verá a los enemigos acercarse, hará sonar su cuerno Gjallarhorn, con tal ímpetu, que será oído a través de los nueve mundos. Todos los Dioses despertarán e inmediatamente se reunirán en consejo. Después, Odín montará en su caballo Sleipnir y galopará a la morada de Mimir para consultarle sobre el destino de su pueblo y el de él mismo.

El Yggadrasil temblará de la copa a las raíces, y los nueve mundos se convulsionarán horrorosamente. Loki también conseguirá liberarse de su castigo y huirá a Hel, donde, consumido por la venganza, aceptará convertirse en el navegante del drakkar que llevará en su interior a las hordas de criminales muertos. Este barco desempeñará un papel importante en el ocaso de los Dioses, pues el Ragnarök se desatará precisamente cuando haya sido terminado de construir.

Thor se enfrentará a Jörmundgander. Imagen de DwarfVader23 en DeviantArt

Del fondo del mar surgirá Jörmundgandr, la gran serpiente que rodea el mundo de los hombres, Midgard, y provocará tal agitación sobre las aguas de los océanos que se producirá una inundación masiva. Los gigantes, sin tierra en la que guarecerse, se unirán a la tripulación del barco de Loki. Uno de ellos abrirá el camino a las tropas maléficas, se trata de Surt, quien al mando de los gigantes de fuego de Muspellheim, encabezará el asalto al Valhalla, trepando por el puente de arcoíris, el Bifrost. Los cascos de sus corceles de fuego resquebrajarán y desmoronarán el Bifrost a medida que cabalguen hacia Asgard. El dios Frey se enfrentará a Surt valerosamente, pero caerá ante él, siendo el primero de los Dioses en caer. Comenzará entonces una brutal matanza en la llanura de Vigrid, que destruirá prácticamente el universo conocido.

Odín, cabalgando sobre Sleipnir y liderando a los Dioses, se enfrentará al lobo Fenrir, sin éxito, ya que el descomunal hijo de Loki acabará con él. Su hijo, Thor, solo podrá contemplar como Fenrir se traga a su padre, sin poder hacer nada para ayudarle, ya que estará atrapado entre los anillos de la serpiente Jormungandr, que exhalará sobre él su aliento venenoso. Thor hundirá el corazón de la bestia gracias a su martillo Mjollnir, pero cuando sus anillos se aflojen y vuelva a quedar libre, apenas tendrá fuerzas para caminar nueve pasos antes de caer al suelo sin vida. Entre tanto, Odín será vengado por el Dios Vídar, quien se abalanzará sobre Fenrir y conseguirá partirle en dos. El malvado perro de Hel, Garmr, atacará a Tyr y se lo tragará igual que Fenrir hizo con Odín, pero en este caso, Tyr aún conservará suficientes fuerzas para apuñalar el corazón de la bestia desde su interior antes de morir.

Loki y Heimdall se encontrarán frente a frente. El choque entre ambos será tan descomunal e igualado, que ambos quedarán reducidos a cenizas. Por toda la llanura se observará el mismo panorama: las valkirias y los einherjar se enfrentarán sin piedad a los muertos y a los gigantes. Los grandes heroes del Valhalla irán cayendo uno a uno hasta que, en la locura de la hecatombe final, Surt quemará el universo entero con fuego. La muerte llegará a todos los seres en la Tierra, y el sol se apagará y las estrellas desaparecerán de los cielos. Surgirán vapores tóxicos y las llamas estallarán, abrasando el cielo con el fuego. Finalmente, la tierra se hundirá en el mar.

Tras el Ragnarök

Ese será el fin. Pero también lo que vendrá después del fin. De las grises aguas del océano, resurgirá la tierra verde. El sol habrá sido devorado, pero la hija del sol brillará en el lugar de su madre, y el nuevo sol resplandecerá con más fuerza aún que el anterior, con una luz joven y nueva.

Dos seres humanos, ocultos en el tronco del Yggdrasil, sobrevivirán al fuego de Surt. Se alimentarán del rocío que encuentren sobre la tierra verde, harán el amor y de su amor nacerá una nueva humanidad.

Asgard ya no existirá, pero Idavoll seguirá en su sitio, espléndida y constante.
Vidar y Vali, hijos de Odín, y Modi y Magni, hijos de Thor, sobrevivirán al Ragnarök. Baldr y Hodr regresarán del mundo de los muertos, se sentarán junto a los otros dioses bajo el nuevo sol y hablarán. Discutirán sobre lo que pudieron haber hecho de otra forma y sobre el trágico desenlace.

Hablarán de Fenrir y de Jörmundgandr; recordarán a Loki, que vivía entre los Dioses, pero no era uno de ellos, y que muchas veces les salvó, pero también quiso destruirles.

Entonces, Baldr exclamará:
– ¡Eh! ¿Qué es eso?.
– ¿Qué? Preguntará Magni.
– Eso que brilla entre las hierbas altas. ¿Lo veis? ¡Y allí hay otro más! ¡Mirad!

Se pondrán de rodillas sobre la hierba, como niños. Magni, el hijo de Thor, será el primero en hallar uno de los objetos. Es una pieza dorada de ajedrez, como las que utilizaban los dioses para jugar cuando aún vivían. Es una talla diminuta de Odín, el padre de todos, sentado en su trono. Es el rey.

Después encontrarán otras piezas. Allí estará Thor, con su martillo. Y allí Heimdall, con el cuerno en los labios. Y Frigg, la reina del juego.

Baldr levantará una de las estatuillas de oro.
– Se parece a ti, comentará Modi.
– Soy yo, responderá Baldr. Soy yo hace mucho tiempo, antes de morir, cuando aún formaba parte de los Æsir.

Encontrarán otras piezas entre la hierba. Encontrarán la pieza de Loki, también la de Fenrir, la de Jörmundgandr, incluso de los gigantes. Pronto descubrirán que tienen todas las piezas necesarias para formar un juego completo. Los rayos de sol harán brillar las piezas doradas en esa tarde perfecta.

Baldr sonreirá y será como si el nuevo sol asomara entre las nubes. Entonces tenderá la mano hacia una de las piezas y hará la primera jugada.

Todo eso sucederá dentro de muchos años, no se sabe cuándo exactamente. Ahora mismo Loki está encadenado, al igual que Fenrir. Jörmundgandr se encuentra en las profundidades del océano. Pero el destino está escrito. Y sabemos que habrá un final, aunque después de ese final resurgirá un mundo mejor, más verde y brillante. Y ya no existirá el mal. Será un mundo justo y lleno de bondad. Ese futuro, gobernado por Baldr, que en estos momentos se encuentra en las profundidades de Hellheim, será un mundo de esperanza y amor.

 
Bibliografia:
-Gaiman, Neil; Mitos nórdicos (2017). Barcelona, España: editorial Planeta

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